Durante la última reunión del Machine Advisory Committee (MAC), la plantilla de ALBA intentó trasladar sus preocupaciones sobre la situación actual del centro. La negativa de la dirección a permitir cualquier mensaje acabó provocando una protesta mucho más visible.
La semana pasada se celebró en ALBA el Machine Advisory Committee, o MAC para los amigos. Este MAC es un comité asesor externo que evalúa los progresos que se realizan para el flamante nuevo megaproyecto ALBA II. Es un evento importante, y los peces gordos del Sincrotrón lo saben, así que visten sus mejores galas (algunos han tenido que comprar lejía para blanquear tanto la ropa), contratan el mejor catering y se los llevan a un buen restaurante, a la par que exhiben con orgullo los grandes progresos que (sus subordinados) han hecho para el proyecto.
Pero la realidad es tozuda y ni el catering es bueno, ni hay grandes progresos que mostrar. Y es que con una estimación de 21 personas trabajando en la renovación de toda la infraestructura, es difícil poder enseñar ningún progreso significativo cada medio año. Y por eso, por primera vez, han reconocido que no se creen ni el calendario:
Today’s level of confidence to start the dark period in 2029 is: LOW
Así que toca recurrir al clásico relleno, hablando de proyectos en los que ALBA apenas participa, como InnoFAB, o a las acciones para atraer talento, consistentes en tener mucho éxito a la hora de ofrecer prácticas universitarias (siendo un sincrotrón, sería difícil no tenerlo), tener muchos seguidores en Linkedin, o que se haya usado la instalación como decorado para una serie “que no va a ganar ningún Óscar”.
Sabedores que el meticulosamente controlado mensaje de la dirección va a tener más guarnición que sustancia, la plantilla nos hemos organizado para intentar que el estado actual de la plantilla llegue a oídos del Comité asesor. Y esta vez lo hemos intentado hacer por las buenas: hemos hablado con la organización del evento para intentar incluir un mensaje, que incluso nos hemos ofrecido a consensuar con ellos
Y que nos hemos encontrado? Pues con una prohibición directa y sin paliativos por parte de la directora, como si se creyera capaz de poner puertas al campo. A veces hay gente que tiene más suerte en la vida de la que amerita, porque la reacción era fácil de prever: los carteles más grandes que se han visto jamás en ALBA, con el mensaje claro, directo y, por más que duela, cierto:

Para próximas ocasiones, recomendamos a la directora que lea esta entrada de la wikipedia sobre el efecto Streisand, o que al menos se asesore bien a la hora de decidir qué puede realmente permitir o prohibir hacer a sus trabajadoras, porque esta clase de eventos ocurren con bastante frecuencia en ALBA. Sin ir más lejos esta misma semana repetimos con el Scientific Advisory Comittee, o SAC para los amigos.




